Uno de los principales problemas que sufre la región hoy en día es la educación y sus modelos, que adolecen de innovación y están enfocados en desarrollar capacidades cuyo objetivo es incorporar a las personas a sistemas donde los medios de producción están relacionados con la fabricación y la extracción (esto está correcto para realidades como la de nuestros países, netamente mineros). Sin embargo, han cerrado la puerta a los modelos con una tendencia y matices de enfoques más creativos.
Estos modelos ya se están dando en el mundo; Sin embargo, en esta parte del mundo hemos seguido durante muchos años o décadas ese camino. Por eso, en nuestros países existe una sobredemanda de profesionales que buscan insertarse en sectores extractivos, de manufactura y, hasta cierto grado, de servicios. Aun así, en nuestros países es difícil encontrar enfoques basados en industrias creativas.
La educación en Japón es un ejemplo de cómo orientar las capacidades de sus estudiantes hacia la creatividad y la innovación, equilibrándolas y complementándolas con otras capacidades académicas, que son importantes, pero que hoy en día requieren complementarse entre sí.
Otro ejemplo a seguir es el de Singapur, con sus programas “Thinking School Learning Nation” y el plan “EdTech 2030”, que buscan que los alumnos integren la tecnología y mejoren su capacidad creativa.
Singapur tiene entre 30 y 31 empresas “unicornio” [i] , y Japón también cuenta con aproximadamente 11, mientras que nuestra región, integrada por un conjunto de países, tiene entre 35 y 40 empresas “unicornio”. Estos países apuestan por un incremento educativo que permita generar ecosistemas que atraigan mayores inversiones y posibiliten la creación de más empresas que puedan desarrollarse en el sector disruptivo y tecnológico.
Es momento de que Sudamérica comienza a desarrollar estrategias para que, en un horizonte no mayor de diez años, se pueda lograr un incremento de startups “unicornio”, siendo una de las estrategias el modelo educativo, sobre todo en países como Perú, Ecuador y Bolivia, que son los que van a la cola, ya que Colombia tiene dos startups con estas características, y Argentina y Uruguay también.
Es necesario que los actores que articulan la educación en nuestros países observen y analicen estas realidades, que pueden servir dentro de poco como modelo a seguir. Debemos entender que Latinoamérica, una vez más, se incorpora con retraso a los nuevos paradigmas educativos. Lo importante es no repetir esa demora.
[i] Una empresa unicornio es una startup privada que alcanza una valoración de más de mil millones de dólares (US$1B) sin haber salido aún a cotizar en bolsa, caracterizándose por su rápido crecimiento, innovación tecnológica, modelo de negocio disruptivo y enfoque global.
