Uno de los impactos indirectos que hemos podido observar en los últimos años sobre la generación de contenidos y programas exitosos, propios de las industrias creativas, es el que proviene de la industria mexicana. Esta industria destaca no solo por sus manifestaciones artísticas —como sus ritmos contagiosos y el icónico mariachi—, sino también por otras expresiones, como las gastronómicas, entre las que se encuentran los famosos tacos, entre otras.
Todo este conjunto de elementos ha generado un orgullo que permite a los mexicanos salir al mundo como embajadores de su cultura, y les facilita llegar a más personas en el mundo.
Un fenómeno que vale la pena mencionar es "El Chavo del Ocho", un programa televisivo que empezó a emitirse en la década de 1970 y que hasta el día de hoy mantiene vigencia, posiblemente por muchos años más, debido a que podemos observar en dicho programa cómo funciona actualmente la mayoría de las sociedades en nuestra región. En este programa encontramos representantes simbólicos de las clases medias aspiracionales, las clases medias ilustradas, los pobres que se encuentran en situación extrema y el ciudadano común. También podemos observar problemas que afectan a nuestras sociedades, como la migración, la necesidad de reconocimiento y de pertenencia que frecuentemente experimentan los seres humanos, especialmente en Latinoamérica.
Este programa se ha transmitido en más de 90 países y ha sido traducido a múltiples idiomas, lo que incrementa el poder blando que México ha logrado con esta producción, generando importantes ingresos para el país. Este podría ser un caso de estudio perfecto de las industrias creativas. México es uno de los centros culturales cosmopolitas del mundo que actualmente presenta mayor desarrollo de su cultura. Además del avance de sus expresiones culturales hacia el mundo y su gastronomía, productos clásicos como "El Chavo del Ocho" no perderán vigencia, ya que el poder blando que México ha logrado desarrollar hasta la actualidad ha sido considerable.
Esperamos que este producto sea motivo de estudio para muchas escuelas de economía, derecho y psicología, ya que hay numerosas lecciones que aprender y que seguramente servirán, a partir de su revisión analítica, para la creación de estrategias y la búsqueda de que el soft power iberoamericano llegue a más países. Considero que todos los que hemos visto la serie —que son generaciones tras generaciones— tienen en su mente alguna palabra del Chavo o un pasaje de algún capítulo, por lo que su trascendencia es un ejemplo de un producto que, en condiciones distintas a las actuales, ha podido superar el tiempo. Por tanto, el poder blando mexicano más fuerte se creó «sin querer queriendo».
Por: Aldo Lorenzzi
