Artículos de interés

Featured

China: ¿Pasó de rojo a naranja?

Una de las potencias que en los últimos años ha sido protagonista de diferentes sucesos es China, uno de los países más grandes del mundo, socio estratégico de muchas naciones y que continúa evolucionando en su matriz productiva, con una apuesta por una economía basada en el conocimiento y la innovación.

El 19 de mayo de 2015, Xi Jinping lanzó un programa ambicioso llamado "Made in China 2025", una iniciativa que toma como inspiración el programa alemán Industria 4.0 presentado en 2011 en la feria industrial de Hannover. Su objetivo es transformar el sector industrial mediante la tecnología, con una visión de un país innovador que transite hacia una economía de alto valor agregado. A través de este programa, China busca convertirse en el líder mundial en tecnología, superando a Japón, Alemania y Estados Unidos.

¿En qué consiste “Made in China” 2025?

Es un programa estratégico dividido en tres fases. La primera fase de Made in China 2025 (2015-2025) buscaba reducir las diferencias en indicadores económicos con los países líderes en industria y tecnología. Los resultados muestran avances significativos: su economía cerró 2025 con un crecimiento del 5,0%, mientras que la inversión en áreas clave como producción industrial creció un 5,2% en el último trimestre del año.

La segunda fase, de 2025 a 2035, apunta a fortalecer la imagen del país como potencia innovadora y consolidar su liderazgo en sectores clave. Finalmente, para 2049, año del centenario de la Revolución China, el objetivo es que sea reconocido como el líder indiscutible en innovación mundial.

Los sectores estratégicos a desarrollar incluyen las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), máquinas y robots computarizados de alta gama, equipos de aviación y exploración espacial, maquinaria agrícola avanzada, ingeniería marítima y embarcaciones de alta tecnología, transporte ferroviario de alta velocidad, vehículos de ahorro energético y nuevas energías, equipos médicos avanzados y biomedicina. Con estas inversiones en conocimiento y tecnología, el gigante asiático está cruzando el umbral hacia una economía de alto desarrollo.

Muchos países que buscan desarrollar industrias basadas en el conocimiento y la innovación enfrentan el desafío de superar la "trampa de los ingresos medios", un fenómeno económico donde estas naciones presentan dificultades para avanzar hacia economías de altos ingresos. La única forma de superarlo es invertir masivamente en innovación, educación y desarrollo cultural.

Actualmente, China concentra más del 15% de las empresas especializadas en Inteligencia Artificial a nivel mundial, según datos del sector empresarial y público chino. Este dato plantea una pregunta fundamental: ¿China realmente pasó de ser la "fábrica del mundo" (economía industrial tradicional) a convertirse en una potencia de la economía naranja (basada en conocimiento e innovación)?

Los datos revelan una transición compleja. Según China Briefing, aunque la manufactura aún representa el 24.7% del PIB chino en 2025 (bajando desde más del 27% en 2023), la nación asiática mantiene su posición como mayor potencia manufacturera mundial por 16 años consecutivos, aportando el 30% de la manufactura global. Paralelamente, CaixaBank Research reporta que el país asiático cerró 2025 con un superávit comercial récord de 1.2 billones de dólares, principalmente en productos manufacturados de alto valor agregado.

En conclusión, China no ha abandonado su identidad manufacturera, sino que la redefine: de "fábrica del mundo" en manufactura básica a "fábrica del conocimiento" en industrias creativas y tecnología avanzada.

Related Articles